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    "No sé bien si Claudio Chanquet aprisionó a esos personajes en esas celdas de hojas rectangulares o si ellos se criaron allí adentro.

     He visto que viven en un mundo sin objetos, habitado solo por ellos, por estos personajes que siempre están conspirando, tramando algo, mirando hacia el exterior, queriendo escapar. Parece que están buscando la forma de hacerlo, de salir a ese mundo exterior que desconocen pero intuyen.  Mientras persisten en el intento de salir de allí, sus relaciones se vuelven tensas, se increpan con dedos acusadores, se reprochan, muchas veces  discuten  crispados y vociferan entre ellos, se aman descontroladamente y se violentan.- otras veces  se sorprenden  y se asustan o  yacen desganados, como si se hubieran olvidado de todo y estuvieran empezando de nuevo.- Miran hacia el exterior,  extrañados, seguros de que alguien los está observando.

    Cuando el espectador  los mira desde lejos, parecen tener colores concretos, definidos, pero al mirarlos desde más cerca nos damos cuenta que su color está hecho de muchos colores, de muchos trazos,  de pinceladas en tensión y contraste, que continúan  la dinámica de vida de los personajes, enfrentándose, discutiendo, tramando conspiraciones.-

Es imposible observarlos sin sentir los gritos, los ruidos apagados que surgen de ese mundo y se filtran al exterior,  murmullos al oído, vociferaciones, exclamaciones, largas conversaciones se van mezclando y generan un ruido constante, dispar  y algunas veces ensordecedor.-

    A pesar de ese movimiento y caos aparente, resultan estéticamente muy agradables de contemplar.

    Mis felicitaciones Claudio,  tremenda obra,  imposible aburrirse mirando estas pinturas,  parecen cambiar cada día.-"

Pablo Pucheu

Director de Cultura, Intendencia de San José

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   "Claudio es arquitecto de profesión. También dibujante y pintor desde hace ya mucho tiempo, un oficio que practica casi todos los días y en el que prefiere el papel kraft o el cartón como soporte material de la obra.

   Arranca con un borrador, un esquema que se transforma en una estructura de trazos que fluyen y que van cobrando vida a medida que las manchas, las veladuras y los brillos van ganando importancia. Todas estas capas de materia terminan convirtiéndose en personajes, en escenas, en retratos de la vida cotidiana o representaciones teatrales.

   Su obra es ciertamente evocativa, dramática, a veces grotesca y provocadora, no solo en cuanto a sus personajes y escenas, sino también por el uso del color, por la exageración de los cuerpos y las perspectivas.

   Su manejo plástico sin duda ha tenido un avance significativo, por lo menos desde que nosotros lo conocemos. Su primera etapa de retratos, de caras intrigantes, fue dando paso a nuevos personajes, nuevas perspectivas. Esta soltura técnica le ha permitido ocuparse de lo “humano”,  de lo trascendental del arte pictórico, es decir, de las emociones y de las sensaciones que la obra transmite y quiere expresar.

   Las obras parecen evocar historias cortas, al estilo de Raymond Carver, con personajes que nos miran, nos interrogan, nos indican, nos expresan y nos confunden con sus miradas y sus gestos. Son muchas las personas que se han tomado el tiempo de ver una a una las láminas en busca de esa conexión que tanto ansía con el creador..."

Yamandú Gonzalez Risso

galeria Acatrás del mercado, ciudad vieja, Montevideo.